Buscar
  • Adrianne Robinson

La política no es una Palabrota


"Yo no me meto en política", "la política es puerca", "la política es aburrida", "no me gusta la política"

Aquellas son frases que comúnmente escuchamos e incluso, ¡las decimos! Por ejemplo; si en las noticias nos enteramos de alguien que fue atacado en una manifestación o de repente apareció muerto, se piensa que "eso le pasó por andar haciendo política". Dentro del imaginario social, la palabra 'política' es sinónimo de corrupción, mentiras, intereses egoístas, hipocresía, discursos, promesas incumplidas y charlatanería; mientras que, 'hacer política' implica sufragar cuando se debe, estar metido en un partido político, participar en campañas electorales, o bien salir y manifestarse, caminar y arrojar basura o bombas molotov por las calles, pelear contra los policías y ser un 'forajido'.


Cuando de política se trata, pareciera que hablamos de un pecado. En las conversaciones se habla de fútbol, novedades de entretenimiento, tecnología y no falta alguna que otra queja por no tener dinero, por lo difícil que resulta encontrar un empleo estable y lo costosa que es la vida. Se habla de casi todo, pero ¿qué sucede cuando se habla de política, o de las cosas que hace el gobierno, de por qué todo es costoso o por qué no hay empleos? Es claro, hay un límite implícito y no solo es censura, es autocensura. Se puede hablar de todo e incluso quejarse en cuanto eso no produzca tensión, no ofenda, no divida ni enfrente; por eso preferimos no profundizar en los porqués, evitamos hablar de política y peor aún, meternos en ella. Esta, crea tensión, enfrenta opiniones y nadie quiere ofender a nadie. Vemos a la política como si fuese una mala palabra y meternos en política resulta una suerte de crimen social, un deporte extremo de alto riesgo, o el sucio juego al que solo las élites del poder saben jugar.


Sin embargo... ¿No nos gustaría vivir bien, en una sociedad más justa? ¿Nos hemos preguntado cómo podría ser eso posible?


La respuesta: Elegir la política, pero ¿qué es política? ¿qué significa 'hacer política'?


Dentro del imaginario social, la política se ha visto oscurecida por una serie de prejuicios que nos han alejado de ella, olvidando que en una democracia somos nosotros quienes "mandamos a mandar a los que están allá arriba" -tal como expresó el filósofo Fernando Savater, 2003-. Al contrario de lo que se piensa y coincidiendo con Savater, la política puede entenderse como instituciones, normas, leyes, formas de administrar y mecanismos que nos permiten llegar a un consenso para organizarnos en sociedad. La política parte de la pregunta: ¿Qué es lo mejor para todos? Por eso, su objetivo consiste en la equidad y el consenso.

Para ello, es importante la actitud política -que al igual que la ética- consiste en considerar lo que vamos a hacer y de qué manera vamos a usar nuestra libertad o capacidad de elección, buscando un acuerdo social. Por tanto, hacer política o meterse en ella, es una forma de elegir lo que consideramos apropiado, tanto para nosotros como para los demás.


Entonces; ¿Por qué elegir la política?


La capacidad de elección es innata al ser humano, lo cual nos ha permitido construirnos y dar forma a la sociedad en la que vivimos a través de múltiples revoluciones y nuevos paradigmas. Elegimos siempre, pero en cuestión de política, curiosamente queramos o no, somos parte de ella e inevitablemente la hacemos. En otras palabras, no elegimos meternos en política, ya estamos en ella desde que venimos al mundo y nos vemos influenciados por todas esas normas e instituciones que nos gobiernan. De manera que elegir la política, no es una cuestión de participar en actividades políticas, es una cuestión de elegir hacernos responsables de los derechos y deberes que adquirimos como ciudadanos en una democracia. La política está en la educación, la salud, el ambiente, la economía, la libertad, e incluso en la familia y la vida en sociedad. Por eso es importante, porque es un compromiso de todos.

Entonces, lo que podemos y debemos elegir es en qué grupo ubicarnos. Por una parte, podemos elegir ser "los que no se meten en política" y no hacer nada e implícitamente apoyar al sistema o régimen vigente, con sus fortalezas y debilidades. Por otra, podemos elegir ser esos transformistas "que se meten en política" pensando en aquello con lo que no estamos conformes, defendiendo nuestras ideas e impulsando propuestas de cambio.

¿Cuándo o cómo hacemos política?


Hacer política es un ejercicio que consiste en defender una idea de cómo creemos que se deberían hacer las cosas. Hacemos política no solo a través de los mecanismos institucionales que existen para expresar nuestras demandas, sino también por medio del arte, de la música, de la literatura, del cine, a través de la lectura y de varios campos. Porque para hacer política no hace falta ser político o marchar y ser un 'forajido', lo que hace falta es estar informado, reflexionar los porqués (¿por qué el desempleo?, ¿por qué la vida es cara?, ¿por qué las instituciones en nuestro país fallan?) y para qués. Luego, es preciso pensar en ideas acerca de cómo mejorar nuestra sociedad, conversar sobre ellas, compartirlas y si lo prefieren, escribir. Eso vale mucho más que un voto obligatorio del que la mayoría participa, aunque en el fondo se ha desentendido de aquello.


Por eso, esta es una invitación a asumir el compromiso, una invitación a pensar en lo que queremos para nuestro bien y el de los demás, una invitación a elegir, y un recordatorio de que la política no es una palabrota.



Me rebelo, luego somos

(Albert Camus, El hombre rebelde)



  • White Facebook Icon
  • Instagram - Círculo Blanco
  • Blanco Icono de YouTube
  • Twitter Icono blanco

© 2020 por El Austro