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  • Amalia Fernandez-Salvador

Tres Seres


Alexandra Córdova, madre de David Romo


Las madres son fantásticas. Son fuertes, tan fuertes que lo demuestran desde que les golpeamos la panza, hasta el parto. Son leales, aún si hacemos las peores atrocidades, las decepcionemos o no nos seamos leales ni a nosotros mismos. Pero hay tres seres que quiero honrar este día.


El primer ser, es uno que los periódicos han mencionado, pero la verdad es que ella no busca promocionarse a sí misma, porque hasta su nombre nunca aparece sino leemos: La madre de David Romo. A este ser le quiero agradecer. El día que la vi en carne y hueso, yo estaba sentada al frente de un político influyente en el Ecuador, y sentía que el sillón rojo no podía tragarme más. Había tanta gente y tantos murmullos multiplicados, que me sentía en una colmena, donde todos se dirigían a mí. Cuando comenzó a hablar el sujeto bien reconocido, es en ese momento que la noté. Estaba apoyada en la tarima. Un cartel A4 fuertemente sujeto entre sus manos. Sus grandes ojos color miel café. Se quedó toda la discusión junto a esa tarima, parada. Fuerte, tan solo por su convicción de búsqueda de respuestas. Su hijo ya iba demasiado tiempo desaparecido y las respuestas que ella necesitaba no la habían encontrado. Las pidió ahí, en esa reunión ante tanta gente. El político no triunfó a pesar de las promesas que le hizo ese día.


Todo este año la he visto varias veces. En una revista, en un periódico y finalmente de nuevo en otro periódico. Las autoridades habían cerrado el caso, acusando a una clínica de haber torturado y asesinado a su hijo. Aun así, el cuerpo nunca apareció. Eres tan fuerte; una madre en toda su esencia, perdurando para serle fiel. Gracias por tu fortaleza, gracias por ser grande, gracias por ser una inspiración. Aún si no me conoces, yo te veo, no eres invisible y se hará justicia.


El segundo ser no es uno específico, o tal vez sí, pero es una admiración inmensurable hacia todas aquellas madres que perdieron sus hijos. Algunas los perdieron por situaciones legales, por haber buscado un mejor futuro o “haberlos abandonado”. Conozco a algunas de estas mujeres y no puedo evitar admirar su fortaleza. El dolor que aumenta a medida que conocen que no son parte de la vida de alguien que fue parte de ellas mismas, que le dieron todo, todo lo que podían ofrecer. A éstas les puedo decir solamente, felicitaciones, porque de alguna forma lograron mantenerse firmes y sé que, si sus hijos les piden cualquier tipo de ayuda, o les contaran de alguna necesidad, ellas harán lo posible para hacerlo. No buscarán nada a cambio. Tal vez una sonrisa, pero si ésta no aparece, el simple hecho de haber sido parte de esa experiencia, es suficiente.


Para aquellas madres que perdieron definitivamente a sus hijos, no hay palabras. No hay una palabra en el diccionario para describir a las mamás que se quedan sin hijos, un sabio profesor alguna vez me dijo. Ustedes viven lo inimaginable, ustedes son la viva encarnación de que, aún si las cosas van lo peor posible, es necesario seguir viviendo, peleando y batallando cada día. Está bien no estar bien. Pero, aun así, si tienen una familia que cuidar, no dejan que esta se vaya toda al hueco. Hacen lo mejor que pueden. Las admiro a ustedes también.


Finalmente, como tercer ser maravilloso, bello, cariñoso, y, a decir verdad, un poco loco, está mi madre. No es fácil venir a un país donde todo parece distinto, y lo es. Hasta el idioma, la cultura, las personas, la falta de aire, es diferente. Aun así, vino aquí por amor, por sueños que tal vez se cumplirían. Ella me enseño el valor de la honestidad, porque la única persona que lastimas si mientes, es a ti mismo. Nos hiciste tal cual somos, con nuestros desastres personales. Alguna vez me dijiste, que en verdad lo más difícil viene a medida que se suman números a nuestra edad. Cada vez parece menos certero tu rol con nosotros, por nuestro crecimiento personal. La única persona que en verdad está orgullosa de mí, a quien puedo contar mis penas, tristezas, y crisis existenciales. Gracias. Gracias, porque a pesar de que no puedo ir al Supermaxi para ordenar otra madre, y tal vez tampoco encuentro el botón donde puedo bajar algunas de tus características, eres un ejemplo de fuerza, de solidaridad y generosidad, de disciplina y entrega. Más que nada, no dejas que nada te utilice porque sabes bien tu rol.


El día de la madre es un día donde tenemos que encontrar a quien admiremos como madre. Principalmente será a la nuestra. Después, conozcamos la real y verdadera existencia de madres específicas y les agradeceremos por su entrega. Aun en su día parece ser que no les importa tanto que se hace, lo importante es que la atención gire en torno a Ellas, porque se lo merecen. El resto no importa. Gracias mamá.


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