Buscar
  • José Alonso Cornejo

¿Y el derecho a la ciudad para cuándo?



Año 2017. Municipio de una importante ciudad del Ecuador. El alcalde nos dio una cita para hablar sobre un proyecto que íbamos a ejecutar en un asentamiento popular que pertenecía a su jurisdicción. ¿Nuestro pedido? Que nos permita mejorar las condiciones de vida de las familias que habitan la zona, tanto en temas de viviendas e infraestructura como en fortalecimiento de capacidades, con recursos privados. Lo que parecía una conversación cordial tomó un rumbo distinto desde el momento que el funcionario nos aclaró: yo sé que esas familias viven ahí, pero no aparecen en mis planos así que para mí no existen y no voy a mover recursos municipales ni dar autorizaciones, “ese no es mi problema”.


Así como él, ya son varios los y las funcionarias que frente a nosotros/as han minimizado la situación de las familias en los asentamientos, con argumentos tan básicos como “no se van a morir porque, así su piso sea de tierra, ya tienen 4 paredes”; “ellos viven ahí porque quieren, nadie los manda a irse a esas zonas de riesgo”; o “ahí vive puro delincuente, además no son de aquí, vienen de fuera”. ¿Y entonces quién se hace cargo? Pues desde aquí estamos haciendo algo, pero esta lucha necesita más manos.


TECHO es una organización latinoamericana que hace 21 años trabaja en 19 países de la región para superar la situación de pobreza en la que viven millones de personas en asentamientos populares (informales, irregulares) y así visionar una sociedad más justa, integrada, igualitaria y sin pobreza. En Ecuador estamos ya 10 años, en los que hemos movilizado a más de 40000 voluntades en intervenciones puntuales en más de 100 barrios y hoy con un trabajo permanente en 19 de ellos en 3 provincias.


¿Cuál es nuestro mayor desafío? La pobreza en asentamientos no es vista como un problema prioritario en el país. Principalmente desde los años 90 y la reducción del estado en gran parte de la región, el concepto de meritocracia pasó a justificar el recorte de la acción gubernamental: "si te esfuerzas puedes salir de la pobreza". Hoy, personas tan reconocidas como el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, nos recuerdan que la pobreza funciona en círculos y que si naces en esta situación hay un 90% de posibilidades que mueras en la misma situación sin importar los muchos o pocos esfuerzos que hagas; y claro, si naces en riqueza las probabilidades son las mismas y no importa mucho qué tan poco te esfuerces, lo más factible es que mueras en riqueza.


Con esta idea en mente es momento de recordar, además, que las más de 104 millones de personas que viven en los asentamientos no toman una decisión libre al mudarse a estos barrios: son empujadas por una situación de abandono del estado y la sociedad en general. La dinámica centralista y excluyente de las ciudades, en las que solo si tienes dinero puedes sobrevivir, obliga a miles de personas en el mundo a migrar y vivir en condiciones difíciles, en terrenos sin títulos y zonas de riesgo, así como a ejercer trabajos distintos a nuestros estudios.


Los asentamientos con los que TECHO trabaja crecen día a día gracias al valor que se le da a la diversidad: siempre que personas distintas se unen a un barrio aportan conocimientos nuevos, cultura, sabores y colores que suman valor y fortalecen la empatía en vecinos y vecinas; aquí no importa mucho el estado actual de tu cuenta bancaria. Bajo esta lógica, en TECHO no solo toleramos la diferencia, sino que la abrazamos y la reconocemos como uno de los activos más importantes de los barrios donde trabajamos, y de nosotros/as como organización.


Y en esa diversidad está la riqueza de nuestras ciudades. ¿Sería Buenos Aires igual sin la migración italiana? ¿Lima sería una de las capitales gastronómicas del mundo sin migraciones del interior o de la colonia china? ¿El Caribe tendría el mismo ritmo sin las migraciones afro? Todos esos grupos fueron vistos como invasores en su momento, y hoy en la fusión representan algunos de los activos más importantes que tenemos en los países de la región y en Latinoamérica en pleno.


¿Entonces por qué aún no incluimos a los asentamientos en nuestras ciudades? ¿Por qué no aceptamos que somos iguales? No importa si soy peruano o haitiano, venezolano o colombiano, de la amazonía o la costa, de los andes o el centro: somos igualmente ciudadanos. ¿Cómo es que entonces los y las ciudadanas no tenemos ciudad? ¿Es posible pensar acaso en ciudad cuando no existen servicios básicos, caminos, espacios públicos ni viviendas? ¿Es acaso ciudad la que solo piensa en el presente y no planifica para el futuro? ¿Cómo es que llegamos al punto en el que miles de familias tienen como única opción vivir en zonas de riesgo en las cuales los accidentes son cosas de todos los días y perder todo lo material y la vida es un riesgo inminente?


Nuestra propuesta es simple: las ciudades deben ser de sus habitantes y reconocidas como responsabilidad de los gobernantes, viva quien viva en ellas. No podemos más asumir que si no está en la norma no es posible porque, señoras y señores, les tengo una noticia: la norma cambia y se adapta, nada está escrito en piedra. Entonces, ¿seguimos pensando que alguien más lo hará y nos quedamos mirando y nos sumamos a esta lucha? Tenemos 21 años en esto y fuerza para todos los años que hagan falta, pero confiamos que cada vez el horizonte se mostrará más cercano.


Gracias, además, a mi participación en La Escuela de Incidencia (EdI) de la Fundación Ciudadano Inteligente, sé que somos muchos los y las que queremos seguir sumando a la construcción de nuevas ciudades. Hoy después de un Laboratorio Cívico resultado de la EdI estamos generando en TECHO Ecuador un equipo de incidencia conformado por personas de distintos sectores y tenemos como objetivo empezar a cambiar las cosas, empezando por el cantón Durán en la provincia del Guayas. El tiempo es ahora para convertir a Latinoamérica en una región de ciudades con ciudadanos y ciudadanas con ciudades.



  • White Facebook Icon
  • Instagram - Círculo Blanco
  • Blanco Icono de YouTube
  • Twitter Icono blanco

© 2020 por El Austro